Amazonía, tan violentamente ardiente

Amazonía, tan violentamente ardiente

Por Silvia Oliviero Ghietto*

Las imágenes devastadoras de la Amazonia ardiente y las voces agónicas de las comunidades que habitan son la certeza de una realidad denunciada por décadas. Hoy asistimos a su versión más brutal como consecuencia de un Gobierno que niega la Crisis Ecológica y Social, privilegiando con sus políticas a los sectores económicos concentrados vinculados a los agronegocios, minería, combustibles fósiles y urbanización de la selva amazónica.

La Amazonia es un ecosistema tropical único por su diversidad y los servicios eco sistémicos que brinda a la humanidad, entre los que podemos citar: extensión física y geográfica (abarca a ocho países), hábitat de innumerables especies animales y vegetales, fuente de provisión de agua dulce, reguladora del clima global y del régimen de precipitaciones, sumidero natural de los gases de efecto invernadero (GEI) y proveedor del oxígeno necesario para la vida, patrimonio pluricultural y la tierra de pueblos originarios milenarios y campesinos que viven a expensas de los bienes naturales que la selva les provee. Por estas razones su preservación es vital para asegurar la supervivencia de la humanidad.

Las causas principales de esta Catástrofe Ecológica están asociadas al cambio del uso de la tierra debido a la expansión de las actividades extractivas, la degradación de los suelos y a los efectos del Calentamiento Global, que a su vez también contribuyen a su aceleración. Si este proceso no se detiene se alcanzaría, en corto tiempo, un punto de no retorno que significaría la transformación de la selva tropical en sabana como adaptación a un clima más cálido y seco.

Si bien históricamente fueron auspiciosos los acuerdos y compromisos alcanzados en la Cumbre de la Tierra de 1992, en especial con relación a la adopción del Convenio sobre Biodiversidad Biológica y el Convenio Marco sobre Cambio Climático, considerados los pilares de la política ambiental. Después de tres décadas estas expectativas se desvanecieron y se agudizaron los impactos adversos al ambiente a un nivel sin precedentes, según lo revelan los recientes Informes emitidos por los Grupos de Expertos de Organismos Internacionales. A continuación se comparten algunos datos significativos para comprender mejor la situación de la Amazonia:

  • América Latina y el Caribe presenta la mayor tasa de deforestación en el mundo como consecuencia del cambio del uso de la tierra por la expansión de la actividad agrícola y ganadera.
  • 58%: superficie de bosques de Brasil (12% a nivel mundial). Primer lugar en tasa de reducciones anuales (984.000 ha entre 2010-2015).
  • 75%: ambiente terrestre “severamente alterado” por acciones humanas.
  • 47%: reducción de la extensión y condición de los ecosistemas.
  • 60.000 millones: toneladas de recursos renovables y no renovables extraídos globalmente por año (100% más desde 1980).
  • 1 millón: especies en peligro de extinción.
  • 300%: incremento en la producción agrícola de alimentos desde 1970.
  • 23%: reducción de productividad de la tierra por degradación.
  • 5.6 Giga tons: emisiones anuales de CO2 secuestradas en ecosistemas marinos y terrestres– equivalente al 60% de las emisiones de combustibles fósiles.
  • 100 millones: hectáreas de expansión de agricultura en los trópicos desde 1980 a 2000, principalmente en América Latina (42 millones ha) a expensas de los bosques.
  • USD 100.000 millones: apoyo financiero estimado de países de la OECD a la agricultura prejudicial para el ambiente (2015).
  • 50%: expansión de la agricultura ocurrida a expensas de los bosques.
  • 68%: área global de bosques comparada con el nivel preindustrial.
  • 4000 millones: personas que dependen de principalmente de medicinas naturales.
  • 1°C: aumento de la temperatura global promedio desde los niveles preindustriales (1850-1900) hasta 2018.
  • 100%: incremento emisiones GEI desde 1980, aumentando la temperatura promedio global en 0.7°C. (53,2 Giga tons CO2e GEI totales 2017)
  • >2.500: conflictos por combustibles fósiles, agua, alimentos y tierra que ocurren actualmente en el mundo.
  • >1.000: activistas ambientales y periodistas asesinados entre 2002 y 2013.

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Para concluir se proponen algunas alternativas posibles para intentar revertir la “marcha inexorable hacia el abismo”:

  • Crear y alentar nuevas formas de producción y consumo, solidarias, suficientes para el buen vivir y no para acumular.
  • Estimular políticas de responsabilidad compartida pero diferenciada entre los Estados para “recuperar” la naturaleza y minimizar la pobreza.
  • Construir el conocimiento necesario para la transición hacia otro Modelo Civilizatorio.
  • Proponer debates sinceros y honestos para buscar otros modos de entender la economía y el desarrollo.
  • Superar la deuda de la política internacional, regional y local con el cuidado del ambiente

Fuentes: “El Estado de los Bosques del Mundo”, FAO, 2018. “Informe Especial sobre Calentamiento Global 1.5°C”, IPCC, 2018. “Declaración sobre el Estado Global del Clima”,WMO, 2018. “Informe de Evaluación Global sobre Biodiversidad y Servicios de Ecosistemas”, IPBES, 2019.-

(*) Docente Posgrado Ingeniería Ambiental UTN y Licenciatura en Gestión Ambiental y Desarrollo Sustentable UMET. Docente invitado Cátedra Ambiente, Ciencia y Tecnología, CCC- Licenciatura Historia UNDAV. Experta PNUMA.

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