Espinaca, un cultivo fácil y nutritivo para sembrar en febrero

Espinaca, un cultivo fácil y nutritivo para sembrar en febrero

El paso a paso para sembrar, cosechar y conseguir las semillas de este vegetal rico en vitaminas y antioxidantes.

Las espinacas son vegetales muy dóciles que se pueden plantar durante todo el año, pero la mejor época de siembra para evitar un producto muy amargo es a fines de febrero y a principios de marzo.

  • Lo primero que hay que hacer antes de sembrar es preparar las semillas en agua al menos por dos horas, para que se hidraten bien y tengan suficientes reservas a la hora de germinar. A su vez, este método es muy útil para diferenciar las que sirven de las que no, ya que las semillas “huecas” flotarán mientras que las útiles quedaran en el fondo del recipiente. Por lo tanto, podemos así descartar las huecas y asegurarnos una mayor probabilidad de germinación.
  • En cuanto al suelo, es importante que la tierra esté bien suelta y absorba bien el agua. Por lo que sería ideal, como en casi todos los cultivos, abonarla previamente.
  • A la espinaca se la puede sembrar en un semillero, como muchos cultivos o simplemente, hacerlo directamente sobre el suelo, lo cual nos ahorrará el paso del trasplante.
  • El surco de siembra debe tener como máximo unos 2 cm ya que, de lo contrario le costará mucho trabajo llegar a la superficie y agotará rápidamente sus reservas. A su vez, la distancia entre surco tiene que ser de unos 25 cm como mínimo.
  • Entre espinaca podemos poner las semillas de 10 a 15 cm de distancia. Hay que poner más de una semilla por “hueco” de siembra para asegurarnos así que alguna germine. Finalmente las tapamos con tierra suelta y regamos.
  • Las espinacas no necesitan sol directo para crecer, por lo que, las podemos poner en alguna zona sombría de la huerta.
  • En cuanto al riego, es importante mantenerla hidratada pero sin encharcar el suelo.
  • A las dos semanas de iniciada la siembra deberían estar germinando las primeras plantas. Si llegan a crecer más de una por “hueco”, simplemente arrancamos las menos “atractivas” de raíz y, dejamos la más vigorosa.
  • Finalmente a los dos o tres meses (abril o mayo) estarán listas para ser cosechadas.

A la espinaca la empezamos a cosechar aproximadamente a los dos meses de haberla sembrado. Para esto podemos optar por dos técnicas de cosecha, sacarlas de raíz y consumirlas enteras o asegurarnos una producción continua cortando algunas hojas y dejando que crezcan más en su lugar.

Para la segunda opción, lo que vamos a cosechar son las hojas grandes y externas de la planta. ¿Cómo? Cortamos las hojas lo más cerca del tallo y las recolectamos.

Es muy importante que nos cortemos las hojas chicas e interiores del tallo, a la vez que, dejamos un par de hojas grandes para que la planta continúe correctamente la fotosíntesis y fabrique nuevas hojas en tan solo unos días.

Podemos así, asegurarnos un suministro “ilimitado” día a día de espinacas hasta que el tallo entre en floración. En este momento la planta se centrará en desviar recursos hacia la flor y dejarán de crecer las hojas. Para ello dejamos esperamos a que llegue la primavera que es cuando el tallo floral empezará a desarrollarse por el aumento de temperaturas. Si llega a crecer antes, durante un golpe de calor en invierno por ejemplo, lo cortamos, ya que nos produciría muy pocas semillas.

Hay que recordar que, las espinacas tienen plantas macho, hembra y hermafroditas y, sólo de las dos últimas obtendremos semillas. Identificarlas es muy fácil ya que, son las de hojas más grandes y empezarán a diferenciar pequeñas “bolsitas” de semillas, mientras que las macho o la parte masculina de las hermafroditas sólo darán flor y estarán acompañadas de hojas más pequeñas.

Una vez que el tallo se seque ya podemos cortarlo y sacarle las semillas. De ser necesario, dejamos que los tallos sequen encima de un papel durante unos días para sacarles cualquier exceso remanente de humedad. Cuando saquemos las semillas se nos van a mezclar con muchos restos del tallo por lo que, para “filtrarlas” las metemos en un recipiente con agua. Así, las semillas útiles quedarán en el fondo y las huecas y el resto de material vegetal flotará facilitando la remoción. Finalmente las colamos, las dejamos secar en un papel absorbente y las guardamos en un recipiente seco o una bolsa con cierre hermético.

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Fuente: Infocampo

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