Más de 130 estudiantes del AMBA participan de Proyecto CASS, una iniciativa patrocinada por BBVA que los invita a identificar problemáticas socioambientales en su entorno y desarrollar propuestas creativas y sustentables para resolverlas.
¿Qué harían los jóvenes si tuvieran el desafío de identificar un problema en su entorno y crear una solución concreta? Esa es la propuesta de Proyecto CASS (Creatividad, Aprendizaje, Servicio y Sustentabilidad), una iniciativa de Fundación Reciduca que busca fortalecer el compromiso de los estudiantes con el cuidado del ambiente y de sus comunidades.
El espacio, que hace tres años cuenta con el acompañamiento de BBVA, forma parte del Programa Educativo que Reciduca lleva adelante en 34 escuelas de distintas localidades del AMBA y está destinado a estudiantes del anteúltimo año del secundario.
Durante cuatro meses, los jóvenes trabajan con la metodología ABP (Aprendizaje Basado en Proyectos) en equipos para detectar una problemática socioambiental en su comunidad educativa. Luego, deben diseñar una solución creativa y sustentable, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas y con el acompañamiento de los tutores de la fundación.
Entre algunos proyectos presentados se destacan la creación de hogares de insectos para preservar la biodiversidad, la plantación de árboles nativos, el armado de huertas, la reparación de muebles, el reciclado de aceite vegetal usado y la pintura del patio escolar.



Desde sus inicios, hace 10 años, ya pasaron por Proyecto CASS aproximadamente 1.450 jóvenes en total. Este año participan más de 130 estudiantes de instituciones como el Colegio Plácido Marín, de Boulogne; el Colegio San Pablo, de Virreyes; la Escuela Secundaria N.º 3 Oscar Aníbal Flores, de Tortuguitas; el Colegio Stella Maris y el Instituto de Educación Integral, de Munro; la Escuela Técnica N.º 2, de Garín, y un grupo de la Fundación Cartoneros y sus chicos, de Manuel Alberti.
A lo largo de la experiencia, los estudiantes investigan, elaboran informes y producen videos. Como instancia final, presentan sus proyectos en un concurso en el que se seleccionan tres ganadores teniendo en cuenta cómo vincularon el aprendizaje con el impacto social y ambiental.



